jose hernandez

"Mitre ha hecho del país un campamento, Sarmiento va a hacer de ella una escuela…con Sarmiento va a tener que aprenderse de memoria la anagnosia, el método gradual y los anales de Da. Juana Manso… ¿Pero consentirá el Congreso, consentirán los hombres influyentes de la República, consentirá el pais en que un loco que ya ha fulminado sus anatemas contra el clero y contra la religión, que ha dicho que va a nombrar a una mujer ministra de culto, que es un furioso desatado venga a sentarse en la silla presidencial para precipitar al país a la ruina y al desquicio?"

José Hernández

Sarmiento condena el exterminio de los indios


Cuando llegaban las primeras informaciones que indicaban que la campaña del desierto encabezada por Roca había degenerado en la búsqueda del genocidio de los pueblos originarios, Sarmiento reaccionó de inmediato y, desde El Nacional, expresó una condena que, por su densidad, no deja dudas respecto a su posición frente a los derechos humanos. Posteriormente, El Nacional, el periódico que le era más afín hasta que funda El Censor, dejó para la historia el testimonio sobre la ejecución del monstruoso plan de liquidación de las sociedades indias, consistente en disgregar sus familias, separando a  hijos de padres y esposos de esposas, para un destino individual de servidumbre.
______________________________________________________

Expedición a Araucaria


                                                               Por Domingo F. Sarmiento 


“Bajo este rubro leemos en el Courrier de la Plata que se supone bien informado, que las tribus arrojadas de La Pampa, habiéndose establecido en un terreno fértil, bien regado y cubierto de bosques, van a ser arrojadas de allí, y perseguidas hasta alcanzar a las tribus que le han dado asilo; nombrando entre ellos a los araucanos.
“Creemos que el Gobierno obrará con discreción en esas regiones, sin dar lugar a conflictos en país desierto, en que la verdad no puede saberse, de uno y otro lado, oscureciendo las relaciones parciales.
“Es mala política la de ir a buscar camorra a los araucanos, cuya tenacidad proverbial les ha permitido en tres siglos tener a raya al gobierno de Chile, más directamente amenazado por sus depredaciones.
“Es peor política e inicua además, la que tiene por empresa el exterminio de los indios sin el pretexto de la propia defensa. Son al fin seres humanos, y no hay derecho para negarles la existencia.
“No lo ha hecho nación ninguna hasta ahora con los salvajes.
“Aun los maoríes antropófagos de la Nueva Zelandia han sido respetados por la Inglaterra, siempre que permanezcan quietos. Los Estados Unidos dan territorios en propiedad a las tribus que expulsan de sus fronteras, a fin de asegurarles la existencia. La España misma, y la República Argentina hasta ahora poco, han reconocido a los indios su derecho a vivir, conteniéndolos en sus excursiones, y aun dándoles yeguas y ganado para su subsistencia a condición de no repetir sus malones.
“¿De dónde ha salido ahora este derecho de exterminio y de persecución hasta el Cabo de Hornos de un lado, hasta Chile del otro, y hasta Bolivia al Norte, de tribus que como las del Sur del río Negro, y las de Limay arriba, no nos habían hecho mal?
“Pero esta persecución á outrance es además de impolítica y absurda, una flagrante violación de la Constitución, que dando al Congreso facultad para proveer de soldados y dinero a la seguridad de la frontera, lo hace en una sola oración conjuntamente con conservar el trato pacífico con los indios, y promover la conversión de ellos al catolicismo. Atribución 15.
”Pudiera decirse que se cumple con la tercera cláusula matándolos, o haciendo prisioneras las chusmas; pero la segunda es formal, conservar el trato pacífico con los indios; y el trato pacífico no es invención de la Constitución, sino una política práctica establecida desde la conquista que permite asignar subvenciones a los caciques, a fin de ayudarles a vivir y que se tengan en paz. Los Estados Unidos más justos que nuestros gobiernos, dejan tierras en propiedad a los indios, les dan alimentos y les nombran un delegado o curador, a veces dándoles un carpintero, un herrero, o un maestro de escuela.
“Así se han civilizado muchas tribus, teniendo legislatura algunas de ellas.
“La política adoptada, las invasiones Limay arriba en busca de indios, restos de tribus extinguidas, es puramente un acto salvaje, en violación a lo dispuesto por la Constitución, y el Derecho de Gentes en lo que no autoriza el desalojo total de las razas primitivas.
“No ha de escasear ni de hacerse esperar mucho tiempo el escarmiento, sino el castigo de política tan injustificada y arbitraria, pues el Presidente no puede disponer del ejército para fines opuestos a la Constitución. Esas tribus lejanas, intermediarias, son una barrera que nos defiende contra las incursiones de los araucanos, que un día serán aconsejados por blancos, a bien que si son felices pagarán los costos.
“La desocupación del país no poblado por los pueblos cristianos, establece el desierto prehistórico, prehumano, el vacío horrible que servirá de teatro a los crímenes de los prófugos y tránsfugas cristianos, y poblarán los desertores de nuestros propios ejércitos.
“Teníamos un ejército de cuatro mil hombres y se aumentó a ocho mil para acabar de una sola vez con los indios. Los indios han concluido y el ejército no puede disminuirse porque detrás de estos indios están otros indios, y detrás de éstos otras naciones.
“La verdad es que detrás de estas novedades, de estas impaciencias, de estos arrebatos de hacer un día lo que los siglos no alcanzaron, están las verdades eternas, el orden natural de las cosas, que no se cambia con manotadas. Está la Constitución, en fin, que constituyó las R. E. con los indios, respetando sus derechos anteriores a los nuestros. Bueno es asegurar nuestras poblaciones ya que no se acabaron los indios; pero es quimera ir a perseguirlos en sus últimas guaridas, porque no hay derecho, y porque es una crueldad desautorizada por la historia y peligrosa.
“El costo de vidas, de dinero, de caballos que traen tan lejanas y desamparadas expediciones, es sólo comparable al embrutecimiento del soldado, vuelto a la vida salvaje, y no vale el mal que no evita de algunos cientos de yeguas robadas; pues desde que acabó la gloriosa expedición al Sur no han dejado, como antes, los diarios y los partes de fortines avanzados de denunciar invasiones de indios, y aun exterminio de guarniciones pequeñas abandonadas en desiertos lejanos y aislados.
“Las aseveraciones del Courrier de la Plata y sus anticipaciones de contingencias, atingencias y propósito solapados en tales excursiones, si no comprometen al Gobierno, le avisan de lo que debe evitar.” 
El Nacional, agosto de 1879

2 comentarios:

  1. Sarmiento... me hace acordar a Borges, en fin:
    https://www.youtube.com/watch?v=_3lLwV61nAM

    ResponderEliminar
  2. Sarmiento... me hace acordar a Borges, en fin:
    https://www.youtube.com/watch?v=_3lLwV61nAM

    ResponderEliminar