jose hernandez

"Mitre ha hecho del país un campamento, Sarmiento va a hacer de ella una escuela…con Sarmiento va a tener que aprenderse de memoria la anagnosia, el método gradual y los anales de Da. Juana Manso… ¿Pero consentirá el Congreso, consentirán los hombres influyentes de la República, consentirá el pais en que un loco que ya ha fulminado sus anatemas contra el clero y contra la religión, que ha dicho que va a nombrar a una mujer ministra de culto, que es un furioso desatado venga a sentarse en la silla presidencial para precipitar al país a la ruina y al desquicio?"

José Hernández

jueves, 6 de octubre de 2016

Lágrimas por la pobreza:



¿De tristeza o alegría?



Grupo  interdisciplinario
de apoyo a la CTA
Director: Jaime Fuchs



“Para aliviarnos de nuestra pobreza bastaría con las sobras de nuestros tiranos. Si quisieran cedernos lo superfluo mientras es tiempo, podríamos aun agradecérselo y atribuirlo a la humanidad. Pero incluso lo que les sobra les parece demasiado para nosotros. La escasez que nos aflige, la realidad de nuestra miseria no hace más que lisonjearlos, mostrándole todo el precio de su opulencia.”                                                          
                                                                          William Shakespeare (Coriolano, Acto I)
                                                                                                                        


Índice de pobreza: ¿Nacional?

El INDEC divulgó su índice de pobreza, 32,2%, para el 2º Trimestre de 2016.Transparencia estadística dice el gobierno, en realidad tergiversación desde el título.
En efecto, la medición anunciada no es de todo el país, como se pretende hacer pasar, sino que comprende 27,2 millones de personas de 31 aglomerados urbanos. Quedaron fuera de la encuesta nada menos que 16,4 millones de personas, justamente de la geografía económica de mayor pobreza y desocupación: las zonas rurales y aglomerados urbanos más pequeños. Por este sólo concepto, un índice verdaderamente nacional debería arrojar un número de pobres e indigentes sensiblemente mayor al anunciado.

¿Qué es ser pobre?

La principal opacidad de la medición de la pobreza radica, sin embargo,en su propia definición: ¿de dónde sale la cifra límite de $12.500?
¿Puede decirse que no es pobre un ciudadano del Siglo XXI, con ingresos familiares de $15.000 o $20.000? ¿Bastan esas sumas para que una familia alcance el bienestar material y la cultura necesarios a su integración en esa economía del conocimiento a la cual se evoluciona? ¿Cuánta es la pobreza estructural de una juventud que masivamente se halla fuera de una educación de verdadera calidad? Desde ya, el interrogante cuestiona no sólo a este gobierno, sino a un capitalismo que, en una fase ya depredatoria, no paga siquiera el valor de la fuerza de trabajo, atacando las bases mismas de la continuidad civilizatoria.

La fiesta del gran capital

Lo dejado por el gobierno anterior es la fórmula con que endosa responsabilidades el actual, en sus 9 meses de gestión, para empeorar deliberadamente, con la acción directa de un conocido conjunto de medidas económicas, la totalidad de las variables sociales que interesan a las mayorías populares: salarios, ocupación, inequidad tributaria, subsidios estatales, actividad económica, etc.
La máscara de gesto mustio, el “sinceramiento”, es apenas una variante lingüística de la eterna admonición que el gran capital usa para concentrar ingresos y riqueza de la sociedad: “no se puede repartir lo que no existe”.
Pero no es tristeza sino euforia lo que se respira en los recoletos ambientes del poder económico. No hay “pesada herencia” para los accionistas de las grandes empresas.
El mismo día en que los titulares anunciaban al pueblo lo que el pueblo ya sabe -que está cada vez más pobre- sigilosamente los medios informaban que el índice bursátil tocaba su nivel récord. No es menor la escalada de enriquecimiento de la crema del capital, caiga quien caiga en este 2016 de ingresos populares en picada. Vayan algunos ejemplos de cuánto aumentaron las acciones cotizantes en Bolsa:

-         Banco Hipotecario 39%
-         Banco Macro 48,8%
-         Banco Patagonia 63,22%
-         Caputo 49,18%
-         Celulosa 141%
-         Grupo Clarín 40,77%
-         IRSA (Soros) 71,22%
-         Ledesma 56,63%
-         Mirgor 164,59%

El gran negocio marcha más que bien, porque estos porcentajes de valorización superan largamente el acumulado inflacionario del año 2016, del orden del 31% según distintas mediciones.
La fiesta explica el tolerante silencio mediático que ha rodeado la denuncia de Gabriela Cerrutti sobre el frenético ritmo de negocios a costa del pueblo desarrollado por el círculo íntimo de Mauricio Macri, descripto documentadamente y sin generar ninguna desmentida.Se refiere la diputada a la compra de acciones de empresas energéticas, cuyas rentabilidades prometen volar al obvio ritmo de los tarifazos: El empecinamiento del presidente Mauricio Macri en no dar marcha atrás con el descomunal aumento de tarifas, pese a las protestas sociales y los reveses judiciales, tiene motivos concretos y explícitos en las comunicaciones que publica la Comisión Nacional de Valores. Sus amigos y socios se lanzaron desde enero a la compra de todas las empresas del sector energético, invirtieron apostando al alza de las acciones. Tienen ahora que pagar lo prometido aumentando el precio mayorista y trasladando las subas a los usuarios.
Las acciones energéticas suben a tono con la algarabía bursátil:
-         ENDESA 109,9%
-         Central Puerto 101,6%
-         Pampa Energía 62,93%
Certificando también que no hay postergaciones para las ambiciones del capital imperialista, la regresada auditoría del FMI colmó de elogios al gobierno de Macri. No son simples palabras: las acciones “argentinas” en Wall Street tienen una exultante presencia. Véanse las rutilantes subas ¡En dólares!
-         Macro 31%
-         Cresud 35,27%
-         IRSA 54,8%
-         Pampa Energía 46,86%

Algo de esto ya pasaba antes
Sí. Coincidimos en que “con Cristina estábamos mejor”, o con que “peor es Macri” qué duda cabe. Pero las iniquidades sociales, en tendencia creciente, así como los altibajos más o menos pronunciados de la producción y el nivel de vida, no son tanto resultados felices o infelices de las gestiones gubernamentales, como productos sistémicos del capitalismo que, sin excepción, desde el advenimiento del maquinismo, alterna la prosperidad y la crisis en todo tiempo y lugar.
El actual gobierno aceleró visiblemente el empobrecimiento mayoritario de la población, pero la pobreza venía creciendo con el gobierno anterior, situándose en 2015 a los niveles del 2010, según registra el Observatorio Social de la UCA.
El gobierno actual agrava la inequidad. ¿Pero es que la inequidad no es estructural en el capitalismo? ¿Pudo derogarla históricamente algún “modelo de producción, inclusión y distribución”?
En el 2013, según datos del INDEC de las primeras 500 grandes empresas, mientras el valor creado por el trabajador medio ascendía a $61.000, su salario rondaba apenas los $8.800. Así como se lee: el valor creado por el trabajador era casi 7 veces su salario. Medido esto en tiempo de trabajo, significaba que el trabajador entregaba diariamente sus 8 horas de trabajo, percibiendo un salario equivalente al valor que había creado en sólo 1 hora y 9 minutos.
Si adicionamos al salario el aguinaldo, vacaciones, cargas sociales y previsión por despido del llamado costo laboral, el trabajador recibía de la empresa $13.816, igual a 1 hora y 49 minutos de su propio esfuerzo diario.
¿Y las 6 horas y 11 minutos restantes?... Sí, las trabajó gratis, son datos oficiales, datos que nunca cargarán tintas sobre la realidad social. Las fuentes del INDEC, además, atenúan la iniquidad social, porque surgen de los balances presentados por las empresas, que disminuyen los beneficios patronales para evadir impuestos.
¿Trabaja gratis la gente? Ninguna novedad para la teoría de la plusvalía, sólo que Marx nunca pudo ver que las cosas llegaran a estos extremos. Y ninguna novedad tampoco para Cristina Kirchner, que acaba de expresar en Ecuador que “Después de Adam Smith y Carlos Marx ya todo ha sido dicho”.
¿Qué quedaría del discurso de derecha frente a la revelación de esta realidad fundante?
Si la gran masa del trabajo proletario es gratuita y eso debe aceptarse ¿en qué se fundaría la indignación de quienes claman contra las gratuidades estatales y los subsidios que prolongan la supervivencia de los pobres? ¿Cómo justificar eso de “sincerar” todo lo que el trabajador paga, pero no lo que el trabajador cobra? … ¿Acaso no sería el fin inmediato de Mauricio Macri, el FMI y todo el capitalismo el “sinceramiento” del valor del trabajo?
Pues bien, descartemos el pensamiento implacable del ultraísmo liberal y examinemos el espíritu de un pensamiento social más progresista, sensible a valores “solidarios”.
¿Podríamos pensar en términos de la “función social de la propiedad”? ¿Los trabajadores que trabajan gratis más de 6 horas diarias para sus empresarios, pueden esperar que esa dádiva vuelva transformada en inversiones, proporcionando más trabajo y progreso?
La estadística demuestra que es una esperanza vana.
La población más rica, el 0,5% de los habitantes, detenta más del 50% de la renta social. Se concentra allí, privadamente, la mayor capacidad de ahorro e inversión de toda la sociedad. ¿Y cómo administra esa elite ese esfuerzo social que el capitalismo acumula en sus manos? Lo destina fundamentalmente al despilfarro consumístico y a  la especulación. La inversión de todos los sectores del capital, en 2014, rondó un magro 17%, mientras que una minoría patronal de sólo un 4% de la población, acaparaba en el año 2005 un 63% del consumo total de toda la sociedad.
Como puede verse, el lujo excéntrico de una ultraminoría banal e inculta es el triste altar en el que deben ofrecer sus sacrificios las mayorías de un sistema social sin destino.
¿Es posible que el movimiento popular llegue a buen puerto sin una mirada de estos problemas, que son estructurales?

¿Es posible que el movimiento popular no recaiga en la derrota si no es capaz de apartar la vista de la coyuntura e independizarse espiritualmente de clases dominantes absolutamente decadentes, impotentes de ninguna concepción del porvenir?